El relevo de la amenaza

Proceso de diagnóstico e ideación sobre seguridad integral

La juventud vasca posee un potencial significativo para contribuir, desde su propia experiencia y perspectiva generacional, a uno de los retos más relevantes que enfrenta actualmente el Gobierno Vasco: la construcción de una estrategia de seguridad integral que actúe como escudo y pilar de la democracia en el territorio.

Se trata de la primera generación nativa en el paradigma de la seguridad integral, al haber crecido en un contexto global caracterizado por la multiplicación de riesgos e incertidumbres en todas las dimensiones —sanitaria, económica, ambiental, tecnológica y social—. Su socialización en un entorno de inseguridad extrema les ha dotado de una sensibilidad singular hacia los desafíos contemporáneos de la seguridad, entendida no sólo como protección ante amenazas externas, sino como garantía de bienestar, derechos y resiliencia colectiva.

Es por ello que su visión, articulada desde la experiencia de la vulnerabilidad y la búsqueda de refugio, puede ofrecer claves esenciales para redefinir el significado de la seguridad en clave democrática y participativa.

En qué medida relacionas la palabra “seguridad” a cada uno de los siguientes aspectos? (% del total)

Protección para el acceso a alimentos suficientes
31.7%
Protección en los entornos digitales
30.4%
Protección frente a posibles pandemias
34.5%

A lo largo de tres sesiones presenciales (unas 12 horas de trabajo), en las cuáles participaron 25 jóvenes, exploramos, utilizando metodologías cualitativas, cuáles son los principales miedos que definen la incertidumbre que sienten los jóvenes, sus características y principales elementos de acción, para plantear una serie de propuestas que fueron socializadas con la Consejería de Seguridad del Gobierno Vasco.

Se diagnosticaron así 8 miedos, tanto individuales como colectivos, algunos vinculados directamente con nuestras condiciones materiales, y otros que aunque se mueven más en el terreno de lo simbólico, afectan directamente su día a día y su salud emocional.

41%

de los jóvenes cree que es probable o muy probable que en el plazo de un año pierdan su empleo o empeoren sus condiciones

Un diagnóstico compartido

Juventud y policía: necesidad sin plena confianza

Para la generación que no ha vivido el conflicto, la policía se erige como una presencia necesaria cuando el riesgo es físico e inmediato, y a la vez una figura distante cuando la vulnerabilidad requiere cuidado, escucha o acompañamiento.

En espacios de agresión o emergencia, la juventud expresó que la policía puede activar una sensación inmediata de seguridad, pero en momentos de denuncia o situaciones de mayor vlnerabilidad, esa institución pasa a ser un espacio frío, burocrático y hasta intimidante. Ahí está la fractura, porque para esta generación, proteger implica escuchar, sostener y reparar.

Precariedad e inseguridad para construir un proyecto vital propio

La precariedad se vive como una condición estructural, arraigada en el propio diseño del sistema político, económico y social. Una realidad que impide proyectar una vida estable y donde la incertidumbre es el marco desde el cual se entiende su mundo.

“Cuando el trabajo ya no asegura ni vivienda ni estabilidad, lo que se rompe no es solo la economía personal: es la posibilidad misma de construir un proyecto de vida como lo hicieron generaciones anteriores.”
Future Gamer

Parálisis y nihilismo frente al ‘sistema’

La juventud no abandona los valores democráticos, ni ha dejado de preocuparse por la justicia social, el bienestar colectivo o el futuro del planeta. Lo que se debilita es la confianza en que el marco actual ofrezca caminos suficientemente claros, accesibles y eficaces para avanzar hacia ellos.

Fractura social y soledad

La juventud no describe una ausencia de valores solidarios, sino más bien la dificultad de encontrar espacios estables dodne esos valores se convierten en apoyo, acompañamiento y acción. La comunidad deja de aparecer como algo garantizado, sino como algo que debe construirse de forma intencional, así deja de ser solamente fuente de bienestar para ser también una infraestructura de seguridad.

“Tengo más estímulos y personas alrededor que nunca, y es el momento en el que más sola me siento.”
Future Gamer

La socialización digital y sus peligros para la salud mental

Existe una sensación de alerta constante que se alimenta de una velocidad impuesta que atraviesa todos los aspectos de nuestras vidas: todo ocurre rápido, todo se actualiza, todo exige respuesta y todo parece ocurrir cerca al otro lado de la pantalla.

Estas dinámicas no producen solamente una ‘adicción al móvil’, sino que lo describen como una parálisis digital, una experiencia donde los algoritmos actúan como anestesia que atenúa la capacidad crítica y disminuye las energías disponibles para la implicación colectiva.

Inseguridad física y acoso en el espacio público

El espacio público debe asumirse desde un doble prisma: el físico y el digital. La calle sigue siendo escenario central de inseguridad, pero las redes amplían esa experiencia hacia otros lugares de exposición y daño. Estas experiencias atraviesan especialmente a mujeres, personas racializadas, personas del colectivo LGTBIQ+, personas con diversidad funcional y otros que perciben que su presencia en determinados espacios activan formas específicas de vigilancia, señalamiento o vulnerabilidad.

45,3%

En 2024, el 45,3% de la juventud vasca de entre 15 y 29 años declara tener miedo a andar en solitario por la calle de noche. La diferencia por sexo es especialmente significativa: el porcentaje asciende al 69,7% entre las mujeres, frente al 22,5% entre los hombres.

El futuro amenazado: juventud y emergencia climática

El cambio climático no se vive solamente como amenaza, sino como una condición de época que acompaña el cómo se imagina el futuro. La emergencia climática no es un descubrimiento reciente, ha formado parte de su socialización desde la infancia y esto no produce solo preocupación ecológica sino más bien una conciencia abrumadora que instala desde muy pronto la sensación de vulnerabilidad.

Así aparece un denominador común del malestar generacional: la ECOANSIEDAD, que se resume como la impotencia que produce la inestabilidad ambiental, especialmente cuando se combina con la sensación de no tener capacidad real para alterar el curso de los acontecimientos.

Áreas de oportunidad

De la defensa al cuidado

No se trata solo de mejorar la imagen de la Ertzaintza, sino de actualizar las formas en que la institución se hace presente, comunica y acompaña para construir confianza. Existe un espacio de oportunidad en tres dimensiones, cercanía, comunicación y cuidado: cercanía para estar presente en espacios donde se producen las inseguridades, comunicación para explicar, anticipar y reducir la incertidumbre y cuidado para responder de forma empática a situaciones emocionalmente complejas.

La medida más efectiva: la prevención

Para la juventud, la protección real se asocia directamente con la capacidad de anticiparse, saber qué puede ocurrir, quién está mirando, qué recursos hay y cómo se va a responder si los riesgos escalan. Esto abre una oportunidad para situar a Euskadi como un territorio seguro, no solo porque responde ante una crisis, sino porque se prepara, comunica y cuida antes incluso que la crisis escale.

Concienciación y comunidad ante las adicciones

Los perfiles de las personas que desarrollan una adicción no siempre responden a lógicas de generaciones pasadas, pueden ser personasl altamente funcionales pero que sostienen comportamientos que les generan deterioro emocional, aislamiento, impulsividad, endeudamiento, conflictos de convivencia y pérdida de control. La oportunidad está en ser capaces de generar herramientas, campañas y espacios comunitarios que ayuden a las personas a comprender mejor los riesgos asociados a determinadas sustancias y comportamientos, reconociendo patrones problemáticos.

Un discurso más allá de la protección frente a los feminicidios

Es necesario ampliar el marco desde el que se aborda la protección. Más allá de las agresiones graves y los feminicidios, hace falta reconocer conductas que generan miedo e inseguridad en el día a día: acoso, intimidaciones, sumisiones químicas, o dinámicas que normalizan la violencia. La oportunidad está en reforzar una cultura de la seguridad coherente con el discurso institucional que Euskadi viene construyendo desde las manifestaciones de 2018 en materia de igualdad y violencia contra las mujeres.

Autoprotección: haciendo de la comunidad un elemento de seguridad

Una ventana de oportunidad es poder reforzar una cultura de autoprotección basada en la preparación, la adaptación y la confianza. La crisis climática no puede solo abordarse desde las respuestas en emergencias, sino desde la capacidad de anticipar riesgos, reducir vulnerabilidades y dotar a la ciudadanía de recursos claros para saber cómo actuar cuando los impactos lleguen.

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